Es un thriller psicológico adictivo que engancha desde la primera página. Millie, la protagonista, trabaja como empleada doméstica en la elegante casa de los Winchester, donde limpia meticulosamente, cuida a su hija y cocina para toda la familia, para luego retirarse a su pequeña habitación en el ático. A simple vista, su vida parece anodina, pero bajo esa rutina se ocultan secretos inquietantes: la señora de la casa, Nina, dice mentiras extrañas sobre su hija, su marido Andrew parece hundido en tristeza, y Millie observa todo con ojos entrenados.
La tensión crece con el paso de los días: Millie no puede evitar sentirse atraída por la opulencia de su entorno, imaginando cómo sería tener el vestidor, el coche de lujo o la vida perfecta de Nina. Pero cuando cede a la tentación de probarse uno de los vestidos blancos de Nina, todo cambia: ella descubre que su cuarto se cierra solo desde fuera, y en ese momento comprende que su trabajo y su pasado no están tan separados como pensaba.
Lo más escalofriante no es solo el misterio: es que los Winchester no saben quién es realmente Millie, ni de lo que sería capaz. Esa combinación de vulnerabilidad, ambición y peligro convierte a Millie en una narradora compleja y fascinante, mientras McFadden juega con la delgada línea entre víctima y manipuladora. Según varias reseñas, la autora mantiene un ritmo trepidante con capítulos cortos y giros inesperados que retuercen la trama como en una serie de televisión.
En conjunto, La asistenta – Freida McFadden no es solo un thriller para pasar la tarde, sino una reflexión sobre poder, identidad y redención. Millie es más que una trabajadora: es un enigma viviente, con cicatrices y ambiciones propias, y su historia se convierte en una batalla silenciosa por el control y la verdad. Ideado para quienes aman el suspense psicológico con personajes complejos y giros sorprendentes.