Nos presenta la historia de Marina, una joven recién graduada que se enfrenta al doloroso duelo por la muerte de su padre. En ese momento de fragilidad conoce a Jaime, un hombre veinte años mayor, aparentemente atento y exitoso, que irrumpe en su vida con promesas de estabilidad, sofisticación y un nuevo comienzo.
Lo que al principio parece un refugio seguro pronto se revela como un espejismo: Marina abandona su vida anterior —amistades, fiestas, su propia identidad— para sumergirse en un mundo de dependencia, halagos y control sutil. Jaime representa una ilusión de vida adulta perfecta, pero detrás de ella se esconde una realidad de relación desigual, manipulación emocional y pérdida de autonomía.
Comerás flores destaca por su prosa intensa, lírica y directa, que retrata con crudeza el proceso de enamorarse, desilusionarse y reconstruirse. La novela no romantiza el conflicto: al contrario, lo expone con honestidad para mostrar las contradicciones del deseo, la vulnerabilidad del duelo y las trampas del amor tóxico.
En su debut literario, Lucía Solla Sobral ofrece una obra que interpela al lector: cuestiona los mitos del “amor salvador” y la idea de que el bienestar viene de fuera. Comerás flores es una reflexión dolorosa pero necesaria sobre la identidad, el poder, la autonomía y la dificultad de recomponerse tras la pérdida, con la amistad como uno de los pocos refugios posibles.